Pedir una primera hora con una psicóloga perinatal cuando estás embarazada, en posparto o transitando una maternidad reciente puede sentirse raro. No siempre se llega porque “ya no se puede más”. A veces se llega porque algo está ocupando demasiado espacio, porque algo cuesta nombrar, o simplemente porque quieres que alguien te ayude a mirar lo que estás viviendo. En cualquiera de esos casos, saber cómo es la primera sesión baja la fricción para pedirla.
Qué es una primera sesión
La primera sesión es un encuentro de conocimiento mutuo dentro de un encuadre clínico. No es una conversación informal entre conocidas: hay roles, límites y responsabilidades profesionales. En concreto:
- Tú cuentas, con tus palabras y tu ritmo, lo que te trajo a consultar.
- La psicóloga escucha y empieza a entender el contexto.
- Se conversa el encuadre: modalidad, duración, honorarios, política de cancelaciones, privacidad y los límites de la confidencialidad.
- Se hace una primera evaluación clínica orientadora — sin etiquetar ni patologizar apresuradamente.
- Tú decides, al final, si quieres continuar o no.
La primera sesión no busca cerrar nada. Busca abrir un espacio cuidado donde lo que se diga tenga marco y peso clínico.
Cuánto dura y en qué modalidad
Una primera sesión de psicología clínica perinatal dura entre 50 y 60 minutos. Es tiempo suficiente para contar lo que necesita ser contado sin apuro, y para que la psicóloga pueda hacer las preguntas que ayuden a entender el contexto.
Hay dos modalidades posibles:
- Presencial. Recomendada cuando el caso lo pide o cuando facilita el encuadre.
- Online. Adecuada en muchas situaciones —especialmente cuando salir de casa con el bebé es una barrera real—, pero requiere condiciones mínimas: un espacio con privacidad y conectividad estable. No todos los cuadros clínicos se acompañan bien online; eso se conversa al reservar y, si corresponde, se ajusta.
Qué se conversa en una primera sesión
La conversación suele moverse entre algunos territorios:
- El motivo concreto de consulta: qué te llevó a pedir hora ahora, no antes ni después.
- El momento perinatal: dónde estás (búsqueda de embarazo y fertilidad y salud mental, embarazo, posparto temprano, primer año, retorno laboral, transiciones).
- Lo que te angustia, te enoja, te confunde o te ocupa la cabeza.
- El embarazo y el parto si ya ocurrió: cómo fue, qué te quedó, incluyendo experiencias de trauma de parto si aparecen.
- La red: quién está, quién no, con quién cuentas concretamente.
- Antecedentes que quieras compartir: salud mental propia, en la familia, experiencias previas con terapia, duelos o acompañar o atravesar una pérdida gestacional.
- Cómo te sientes ahora mismo: sueño, ánimo, energía, ansiedad, cuerpo, vínculo con el bebé.
Si en la primera sesión aparecen señales de mayor complejidad —urgencia clínica, necesidad de evaluación médica o psiquiátrica, situaciones que exceden la psicoterapia individual—, se orienta hacia una derivación o un trabajo interdisciplinario. El espacio clínico cuida también esa puerta.
Cómo prepararte (si te ayuda)
Algunas personas llegan más tranquilas cuando saben qué llevar. Otras prefieren llegar sin preparación. Las dos opciones son válidas. Si te ayuda preparar, esto puede servir:
- Una frase corta de por qué consultas. “Tengo ansiedad desde que nació mi bebé.” “Me cuesta conectar con mi embarazo.” “Tuve un parto difícil y aún no logro hablar de eso.” No tiene que ser perfecta, sólo aproximada.
- Cuándo empezó. Una idea aproximada del momento en que algo cambió.
- Qué cambia día a día. Sueño, ánimo, apetito, energía, ansiedad. No hace falta detallarlo todo: alcanza con tener una percepción.
- Si estás tomando algún medicamento o si te lo han recomendado alguna vez.
- Preguntas que quieras hacer sobre el proceso, el encuadre o la modalidad.
Lo que no necesitas es traer un diagnóstico, una lectura definitiva de lo que te pasa, ni una decisión sobre si continuar o no.
Si esto resuena contigo, puede ayudar conversarlo en un espacio clínico especializado.
Encuadre, privacidad y consentimiento
Hay temas que conviene tener claros desde la primera sesión, porque definen el marco profesional en el que se trabaja.
Confidencialidad y sus límites
Lo que se conversa está protegido por el secreto profesional, conforme al Código de Ética del Colegio de Psicólogos de Chile y al art. 303 del Código Procesal Penal. No se comparte con terceros sin tu consentimiento explícito por escrito.
Hay tres excepciones reconocidas que conviene conocer:
- Riesgo vital inminente (situaciones donde no actuar pondría en peligro real e inmediato a la persona o a un tercero).
- Requerimiento judicial cuando la ley lo exige.
- Sospecha fundada de vulneración grave de derechos de niños, niñas o adolescentes, conforme a la Ley 21.430.
Estas excepciones no son sorpresas: forman parte del marco profesional desde el inicio y se conversan en la primera sesión si la situación lo amerita.
Datos personales
Los datos que entregas al reservar y los contenidos clínicos de las sesiones son tratados como datos sensibles de salud y resguardados conforme a la normativa chilena vigente sobre protección de la vida privada (Ley 19.628). El acceso es restringido y orientado a tu atención.
Consentimiento informado
El consentimiento informado no es un trámite ni un formulario frío: es una conversación clara que ocurre desde la primera sesión y se sostiene durante el proceso. Incluye:
- Modalidad y duración.
- Honorarios y política de cancelaciones.
- Privacidad y los límites de la confidencialidad.
- Tu derecho a hacer preguntas, a tomar tiempo para decidir, y a no continuar si así lo prefieres.
Si algo del encuadre te genera dudas, esa duda es bienvenida en la conversación.
Qué pasa después de la primera sesión
Al cierre suele haber una breve devolución preliminar: no un diagnóstico cerrado, sino una primera lectura orientadora de lo que se conversó. Pueden quedar preguntas abiertas que se exploran en sesiones posteriores.
Si decides continuar, se acuerda frecuencia y modalidad. Si no, también está bien. La primera sesión es una conversación que puedes capitalizar tengas o no continuidad terapéutica. No te obliga a seguir.
Sobre honorarios y disponibilidad
Los honorarios y disponibilidad vigentes están en la sección de servicios. Mantengo allí la información actualizada para evitar confusiones.
Si dudas si “tu motivo de consulta es suficiente”
Una frase frecuente: “Lo mío no es tan grave como para ir al psicólogo.” No hace falta esperar a estar mal para consultar. El espacio clínico perinatal acompaña tanto situaciones que requieren intervención más intensa como momentos comunes de la transición a la maternidad —dudas, miedos, cambios de identidad, tensiones de pareja, dificultades de vínculo, parto difícil sin nombre, ansiedad anticipatoria—. Pedir apoyo temprano puede prevenir que las dificultades se cronifiquen.
Si te interesa entender mejor el panorama de salud mental perinatal antes de consultar, puedes leer sobre ansiedad en el embarazo, matrescencia o usar el Test de Edimburgo como autoevaluación orientativa (no diagnóstica).
Reservar una primera sesión
Si decides pedir hora, lo más simple es revisar la sección de servicios para ver modalidades vigentes y elegir un horario en reserva. Cualquier duda específica sobre tu situación se puede conversar en la misma primera sesión.
Si algo de esto resuena contigo, puedes reservar una primera sesión para mirar con calma lo que estás viviendo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una primera sesión?
Entre 50 y 60 minutos. Es tiempo suficiente para contar lo que necesita ser contado sin apuro y para que la psicóloga pueda hacer las preguntas que ayuden a entender el contexto.
¿La primera sesión es presencial u online?
Hay ambas modalidades. La modalidad online puede ser adecuada en muchos casos, pero requiere condiciones mínimas de privacidad y conectividad. No todos los cuadros clínicos se acompañan bien online; cuando corresponde, se conversa al reservar y se ajusta.
¿Lo que cuento queda protegido?
Sí. Lo que se conversa está protegido por el secreto profesional (Código de Ética del Colegio de Psicólogos de Chile y art. 303 del Código Procesal Penal). Existen tres excepciones reconocidas: riesgo vital inminente, requerimiento judicial cuando la ley lo exige, y sospecha fundada de vulneración grave de derechos de niños, niñas o adolescentes (Ley 21.430). Estas se conversan abiertamente en el encuadre.
¿Qué pasa con mis datos personales?
Los datos que entregas al reservar y los contenidos clínicos de las sesiones se tratan como datos sensibles de salud, conforme a la normativa chilena vigente sobre protección de la vida privada (Ley 19.628). El acceso es restringido y orientado a tu atención.
¿Me van a dar un diagnóstico el primer día?
No se etiqueta ni se patologiza apresuradamente. La primera sesión es una conversación de conocimiento mutuo dentro de un encuadre clínico, e incluye una primera evaluación orientadora. Si aparecen señales de mayor complejidad, se puede orientar una derivación o un trabajo interdisciplinario.
¿Tengo que comprometerme a seguir si no me siento cómoda?
No. La primera sesión es una conversación que puedes capitalizar tengas o no continuidad terapéutica. Si sientes que no es el espacio adecuado, se conversa sin presión.
¿Cuál es el precio de la primera sesión?
La información de honorarios vigentes y modalidades está en la sección de servicios del sitio, para evitar confusiones y mantenerla siempre actualizada.
Este artículo tiene fines orientativos sobre el encuadre de una consulta de psicología clínica perinatal con Francisca Bustos Maldonado (Psicóloga Clínica, Reg. Col. Psicólogos de Chile 12.847; Reg. Superint. Salud Nº 598177). La duración, modalidad y características descritas son las de su práctica y pueden variar respecto a otras psicólogas perinatales.
Este texto no reemplaza el acuerdo terapéutico formal ni el consentimiento informado específico que se conversa y firma —cuando corresponde— al inicio de un proceso. La información sobre confidencialidad, datos personales y excepciones legales se rige por el Código de Ética del Colegio de Psicólogos de Chile, el art. 303 del Código Procesal Penal, la Ley 19.628 sobre protección de la vida privada y la Ley 21.430 sobre garantías y protección integral de los derechos de la niñez y adolescencia.